"Del interior del que crea en mí brotarán ríos de agua viva" (Jn 7, 39).

viernes, 6 de mayo de 2011

Jim Caviezel: Ser Jesús en la Pasión destrozó mi carrera, pero no me arrepiento


El actor estadounidense Jim Caviezel explicó que haber interpretado a Jesús en el filme La Pasión de Cristo "destrozó" su carrera pero aclaró que no se arrepiente de haberlo hecho.

En declaraciones al Daily Mail, Caviezel de 42 años explica cómo luego de haber interpretado a Cristo en el filme –en cuyo rodaje fue alcanzado por un rayo y se dislocó un hombro en una escena de la crucifixión– las puertas de Hollywood se le fueron cerrando una tras otra. "He sido rechazado por muchos en mi propia industria", indicó.

Ante un grupo de fieles en una iglesia en Orlando, Florida, adonde llegó para promocionar un libro en audio de la Biblia, Caviezel -que se declara católico- comentó que sí era consciente de que esto podía suceder y no se arrepiente de haber actuado como Cristo. Mel Gibson, el director de la cinta, también le advirtió de las consecuencias negativas para su carrera si aceptaba el papel.

"Me dijo: ŽTú nunca volverás a trabajar en esta ciudad (Hollywood) a lo que yo respondí: 'Todos tenemos que abrazar nuestras cruces'. Jesús es tan polémico hoy como lo ha sido siempre. Las cosas no han cambiado mucho en dos mil años", dijo.

Caviezel, quien actuó en cintas como El Conde de Montecristo, Ojos de Ángel, y La Delgada Línea Roja era considerado antes de La Pasión de Cristo como una estrella ascendente en Hollywood, pero todo cambió desde la cinta de 2004 que fue atacada ferozmente por los medios seculares y por la poderosa Liga Antidifamación Judía en Estados Unidos que la consideró antisemita.

Sobre Mel Gibson, Jim Caviezel comenta que "es un pecador horrible, ¿no?, sin embargo él no necesita su juicio sino sus oraciones".

El actor afirmó también que su fe lo guía en lo personal y lo profesional. Por eso, no cree que haya sido una coincidencia que "a los 33 años me pidieran interpretar a Jesús" y bromeó sobre el hecho de que sus iniciales (JC) fueran las mismas que las de Jesucristo.

En marzo de 2004, Jim Caviezel fue recibido por el Papa Juan Pablo II con quien conversó durante unos diez minutos acompañado por su esposa y sus suegros. Ese mismo mes, el actor concedió una interesante entrevista a ACI Prensa en la que detalló cómo haber interpretado a Jesús transformó su vida y fortaleció mucho su fe.

En aquella ocasión dijo que "esta experiencia me arrojó a los brazos de Dios".

Fuente: ACI Prensa

Para leer la entrevista completa ingrese a: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=3856

Para acceder al especial de ACI Prensa sobre la película ingrese a: http://www.aciprensa.com/reportajes/passion.htm

domingo, 31 de octubre de 2010

Szilárd Bogdánffy, obispo mártir del comunismo


Beatificado el domingo 31 de octubre de 2010 en Rumanía.

(Tomado de ZENIT.org)

Benedicto XVI presentó este domingo a Szilárd Bogdánffy, obispo y mártir de tiempos del comunismo rumano, como consuelo para los que hoy son perseguidos a causa del Evangelio.

Al concluir la oración mariana del Ángelus, el pontífice se unió espiritualmente a todos los que participaron, en la localidad rumana de Oradea Mar, en la beatificación del prelado, nacido en Kálmánd, Hungría, el 29 de octubre de 1911, y fallecido en la cárcel rumana de Nagyenyed, el 2 de octubre 1953.

"Cuando tenía 38 años, fue consagrado obispo en la clandestinidad y luego fue arrestado por el régimen comunista de su país, Rumanía, con la acusación de conspiración. Después de cuatro años de sufrimientos y humillaciones, murió en la cárcel", recordó el Papa.

"¡Demos gracias a Dios por este heroico pastor de la Iglesia que siguió al Cordero hasta el final! Que su testimonio consuele a todos los que también hoy son perseguidos a causa del Evangelio", deseó.

La beatificación, presidida por el cardenal Peter Erdö, primado de Hungría en cuanto arzobispo de Estztergom-Budapest, y actualmente presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, se celebró en Oradea, pues esa diócesis esperaba al obispo como pastor tras su ordenación, pero su arresto tuvo lugar un mes y medio después de la consagración episcopal.

Según explicó el cardenal Erdö en la homilía de la celebración eucarística, la persecución comunista no cambió su capacidad para amar y ésta es la enseñanza de vida que sigue dejando hoy día a una época "tan cansada, y en el fondo decepcionada".

Al mismo tiempo, el cardenal Erdö subrayó que "la beatificación del obispo mártir Szilárd Bogdánffy rompe el silencio de muchas décadas e inaugura con la majestad y la fuerza misteriosa de la liturgia el culto público de esos numerosos testigos, que sufrieron como mártires y confesores por la verdad de Cristo y de la Iglesia", en Rumanía.

Recordó que el año pasado fue beatificado el obispo mártir Zoltán Meszlényi, de Hungría, "primer mártir reconocido de esa época".

"En las cárceles se encontraron ancianos y jóvenes, rumanos y húngaros. Les bastaban pocas palabras para comprenderse, porque tenían en común la fe y la esperanza", recordó.
El arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, quien será creado cardenal el 20 de noviembre, afirma que quien arrestó a monseñor Bogdánffy "no estaba movido por motivos objetivos, sino por el odio a la fe. Se le quiso obligar con todos los medios a abjurar de su fe católica".

El prelado italiano recuerda: "La gente decía que en el campo de trabajos forzados de Capul Midia sólo había una puerta, la de entrada. Era un verdadero infierno: poca comida, maltratos continuos, falta de descanso (no se podía dormir tumbado, sino sólo apoyado en los lados de la cama", interrogatorios agotadores (con frecuencia duraban hasta 82 horas sin interrupción), frío, suciedad".

"Todo estaba programado para aniquilar psicológica y físicamente a los detenidos --concluye el futuro cardenal--. Obviamente la acusación de alta traición o de espionaje presentada contra el obispo Bogdánffy no contaba con ningún apoyo concreto. Meses después fue llevado a la prisión de Nagyenyed, a la celda número 120. Para entonces ya estaba demasiado debilitado físicamente tras años de sufrimientos y torturas. Enfermo de neumonía, le negaron la atención médica".

viernes, 15 de octubre de 2010

Greg Hall: Fe y oración la clave del éxito

Ingeniero católico que hizo perforación para el rescate de los mineros de Chile

Greg Hall es el dueño de la empresa Drillers Supply International, responsable de la perforación que permite el rescate de los 33 mineros atrapados en un yacimiento chileno. Este ingeniero estadounidense, que se confiesa un devoto católico, asegura que la fe para superar los obstáculos y la oración cotidiana fueron las claves del éxito de su misión.

Hall, que el 12 de febrero será ordenado diácono permanente, expresó su emoción a la cadena Fox. "Ha sido un arduo trabajo pero vale la pena porque ahora estos 33 mineros se pueden reunir con sus familias. Es impresionante ver cómo en el lugar en donde pasé tanto tiempo y puse tanto esfuerzo estos mineros están saliendo, es un sentimiento maravilloso", indicó.

La empresa de Hall opera en Chile desde hace más de 20 años y se especializa en perforaciones en roca dura. El Ministerio de Minería de Chile la eligió para perforar el túnel de 622 metros por que el salieron los mineros como parte del llamado "Plan B".

El ingeniero explicó que trató de mantenerse al margen de los mineros de manera afectiva para no perder la concentración en una tarea tan complicada, pero siempre recibió el agradecimiento de los familiares apostados en el campamento Esperanza.

Su esposa Angélica comentó que sintieron el "peso del mundo" sobre sus hombros cuando supieron que su empresa sería la encargada de la tarea. "Todo lo que sabían sobre estos procedimientos tuvo que cambiarse porque era la primera vez que taladraban para rescatar vidas humanas. La perforación tenía que ser muy precisa, muy cuidadosa para que no se originara un derrumbe. Ha sido muy tenso", indicó.

"Pero también ha sido todo muy emotivo, ha involucrado mucha oración, muchas capacidades, mucho planeamiento y preparación, para hacer las cosas lo más perfectas posibles", añadió.

Hall conserva como recuerdo de su misión una carta en la que los mineros "básicamente me dicen gracias por el plan B. Gracias por no desfallecer. Es algo que voy a atesorar por siempre".

El ingeniero explica que no ha sido este trabajo lo que le ha ayudado a crecer en la fe, sino la fe la que lo ha sostenido durante este proceso al que considera "de lejos, la tarea más difícil técnicamente para una perforación. Esos momentos en los que todo parecía fallar eran momentos para la oración".

Tomado de AciPrensa

miércoles, 28 de julio de 2010

P. Pablo Dominguez: La Crisis de la Razón

P. Pablo Domínguez, La Crisis de la Razón - 1 de 5


P. Pablo Domínguez, La Crisis de la Razón - 2 de 5


P. Pablo Domínguez, La Crisis de la Razón - 3 de 5


P. Pablo Domínguez, La Crisis de la Razón – 4 de 5


P. Pablo Domínguez, la Crisis de la razón – 5 de 5

jueves, 3 de junio de 2010

P. Jerzy Popieluszko, mártir, su arma era el Evangelio

P. Jerzy Popieluszko
El padre Jerzy Popieluszko, testimonio y mártir del pueblo polaco, contribuyó a la derrota de la dictadura comunista en su país con las armas del amor y el Evangelio.

En una entrevista, el Cardenal Primado de Polonia Josep Glemp, refiriéndose al P. Jerzy Popieluszko recordaba que: “En su parroquia, el último domingo del mes, se celebraba siempre una misa por la patria y sus homilías tenían cierta resonancia. Popieluszko, de todos modos, no utilizaba tonos particularmente duros contra las autoridades. Había otros sacerdotes sin duda más agresivos que él. Pero él era muy seguido por los jóvenes. Creo que sobre él se centró toda la envidia y la rabia, yo diría incluso que personal, de algunos representantes del régimen. Pienso por ejemplo en el capitán Grzegorz Piotrowski, que quizá se sentía especialmente molesto en su ambición por las palabras dichas por quien él consideraba un curilla”

 
El joven sacerdote, muerto a los 37 años, será beatificado este domingo 06 de junio en Varsovia, en una ceremonia presidida por monseñor Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en representación del Papa Benedicto XVI.

El pasado viernes 28 de mayo fue presentada en las instalaciones de Radio Vaticano una película del director Rafal Wieczynski denominado “Popieluszko. Non si può uccidere la speranza”. (Popieluszko: no se puede asesinar la esperanza n.d.t) del director Rafal Wieczynski.
Amar hasta dar la vida

El padre Jerzy Popieluszko nació el 14 de septiembre en Okopy, provincia de Bialystok al nororiente de Polonia. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Stefan Wyszynsky el 28 de mayo de 1972 en Varsovia. Además del trabajo parroquial, en la Iglesia de San Stanislao Kostka, desarrollaba su ministerio entre los trabajadores organizando conferencias y encuentros de oración. Igualmente asistía a los enfermos, los pobres y perseguidos.

Por su valentía, la defensa de los derechos humanos, la petición de libertad y justicia, la capacidad de amar también a quienes le perseguían, este sacerdote se convirtió rápidamente en una amenaza para el régimen dictatorial.

El padre Popieluszko ayudaba a todos los trabajadores, les alentaba, les educaba en el amor fraterno, les invitaba a no reaccionar de manera vengativa cuando alguno era lastimado, les administraba el sacramento de la confesión y se convirtió en un apoyo para sus familias. Les enseñaba a responder con oraciones y cantos sagrados y patrióticos ante las amenazas y las agresiones que pudieran recibir. Sostenía el movimiento Solidarnosc (Solidaridad en español) en sus batallas, para garantizar mejores condiciones sociales para la libertad, la justicia y el progreso.

De muchas maneras el régimen comunista intentó amenazarlo y asustarlo. Asesinaron a los hijos y los parientes de las personas más cercanas. Incluso uno de sus colaboradores creía en las amenazas y se convirtió en un espía de los servicios secretos. Pero el padre Popieluszko, no creyó nunca en estas provocaciones. Nunca tuvo sentimientos de odio.

Una de las escenas de la película muestra cuando el padre Popieluszko descubrió que había sido traicionado: llevado por el miedo, uno de sus amigos no aguantó más la opresión y el terror. Entonces el sacerdote pronunció esta frase: “combato el pecado, mas no a sus víctimas”.

Esta capacidad de amar a todos cristianamente, fue lo que le hizo más libre e invencible. Pero el régimen no sabía qué cosa hacer. Buscaron desacreditarlo y acusarlo de conspiración política, pero el padre Popieluszko nunca habló de política.

Así, el 19 de octubre de 1984 cuando regresaba de un servicio pastoral de Bydgosszcz a Gorsk cerca a Torun fue secuestrado por tres funcionarios del ministerio del Interior, fue salvajemente golpeado y torturado.

Aunque se encontraba atado, intentó escapar. Los persecutores le tomaron preso de nuevo y le golpearon de manera aún más violenta. Le ataron entre la boca y las piernas para que no pudiera desatarse sin asfixarse. Le pusieron una roca en los pies y lo echaron al Vístula cuando todavía estaba vivo. Tenía 37 años.

Un mártir

El régimen pensó que había silenciado el más valiente de sus opositores pero, al contrario, esta fue la señal de su final. De allí no sólo Polonia quedó libre, sino que todo el sistema comunista colapsó.
A pesar de las amenazas y de la violencia, más de medio millón de personas estuvieron presentes en el funeral del padre Popieluszko.

Entre jóvenes que desfilaron orantes, estaba el director Rafal Wieczynski quien reveló en Radio Vaticano: “tenía 16 años cuando participé de los funerales del padre Popieluszko, junto a 600.000 personas logré percibir los sentimientos de la gente en ese momento”.

“Se ha convertido en una especie de maestro. Quería que la nueva generación probara las sensaciones de aquellos tiempos, cuando la gente estaba unida, formándose en los valores del Evangelio”, dijo el director.
Desde entonces la tumba del padre Popieluszko, que se encuentra junto a la iglesia de San Stanislao Kostka en Varsovia, es la meta continua de decenas de peregrinaciones de fieles provenientes de Polonia otras diócesis europeas. En estos 26 años, unos 18 millones de peregrinos la han visitado. Allí oró también el papa Juan Pablo II durante su viaje a Polonia en 1987.

En diálogo con ZENIT, el director de esta película dijo que en Polonia “la producción ha sido vista por 1.300.000 personas. Es muy importante el hecho de que se ha visto en las escuelas donde los estudiantes nunca han sabido qué cosa era la dictadura comunista”.

Antes de la proyección que se realizó en Radio Vaticana, Hanna Suchocka, ex primer ministra de Polonia, miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y actual embajadora ante la Santa Sede, explicó que “en la Iglesia no son amenazados hombres y mujeres que han testimoniado a Cristo hasta el fin”. Y dijo que la figura del padre Popieluszko es “excepcional porque es un héroe contemporáneo que ha testimoniado cómo se puede vencer el mal con el bien”.

“El padre Jerzy Popieluszko era, sobre todo, un testimonio de Cristo – subrayó Suchocka, - un sacerdote que vivía y trabajaba por los hombres”.

“Quizás ahora – agregó – cuando nos acercamos a la conclusión del Año Sacerdotal, vale la pena recordar a la figura del padre Popieluszko”, dijo. Y retomó un aspecto más del padre Jerzy afirmando que “era una persona libre interiormente, a pesar de las presiones que se ejercitaban en su contra de parte de las autoridades, de su ambiente y de sus colaboradores”.

“Quizás es esta la libertad que sus asesinos querrían sofocar – agregó –. Pero su sacrificio no fue en vano, Polonia fue liberada y su recuerdo ha permanecido vivo en la memoria y en los polacos”.

En el film aparecen algunos fragmentos del noticiero en blanco y negro, cuando fue divulgada la noticia de su muerte. Aunque nunca se denuncia de manera explícita a la dictadura comunista, la película es uno de los testimonios más fuertes sobre la crueldad y lo inhumano de este régimen.

Así como La lista de Schindler, denuncia el horror del régimen nazista, el film Popieluszko. No se puede asesinar la esperanza, muestra los horrores de los regimenes socialistas.

En ambos casos, gana la humanidad que de frente a los peores horrores de la historia, logra sobrevivir cuando se cree y se confía en Dios.

Por Antonio Gaspari, traduccción del italiano por Carmen Elena Villa

Tomado de Zenit.org


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