"Del interior del que crea en mí brotarán ríos de agua viva" (Jn 7, 39).

jueves, 3 de junio de 2010

P. Jerzy Popieluszko, mártir, su arma era el Evangelio

P. Jerzy Popieluszko
El padre Jerzy Popieluszko, testimonio y mártir del pueblo polaco, contribuyó a la derrota de la dictadura comunista en su país con las armas del amor y el Evangelio.

En una entrevista, el Cardenal Primado de Polonia Josep Glemp, refiriéndose al P. Jerzy Popieluszko recordaba que: “En su parroquia, el último domingo del mes, se celebraba siempre una misa por la patria y sus homilías tenían cierta resonancia. Popieluszko, de todos modos, no utilizaba tonos particularmente duros contra las autoridades. Había otros sacerdotes sin duda más agresivos que él. Pero él era muy seguido por los jóvenes. Creo que sobre él se centró toda la envidia y la rabia, yo diría incluso que personal, de algunos representantes del régimen. Pienso por ejemplo en el capitán Grzegorz Piotrowski, que quizá se sentía especialmente molesto en su ambición por las palabras dichas por quien él consideraba un curilla”

 
El joven sacerdote, muerto a los 37 años, será beatificado este domingo 06 de junio en Varsovia, en una ceremonia presidida por monseñor Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en representación del Papa Benedicto XVI.

El pasado viernes 28 de mayo fue presentada en las instalaciones de Radio Vaticano una película del director Rafal Wieczynski denominado “Popieluszko. Non si può uccidere la speranza”. (Popieluszko: no se puede asesinar la esperanza n.d.t) del director Rafal Wieczynski.
Amar hasta dar la vida

El padre Jerzy Popieluszko nació el 14 de septiembre en Okopy, provincia de Bialystok al nororiente de Polonia. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Stefan Wyszynsky el 28 de mayo de 1972 en Varsovia. Además del trabajo parroquial, en la Iglesia de San Stanislao Kostka, desarrollaba su ministerio entre los trabajadores organizando conferencias y encuentros de oración. Igualmente asistía a los enfermos, los pobres y perseguidos.

Por su valentía, la defensa de los derechos humanos, la petición de libertad y justicia, la capacidad de amar también a quienes le perseguían, este sacerdote se convirtió rápidamente en una amenaza para el régimen dictatorial.

El padre Popieluszko ayudaba a todos los trabajadores, les alentaba, les educaba en el amor fraterno, les invitaba a no reaccionar de manera vengativa cuando alguno era lastimado, les administraba el sacramento de la confesión y se convirtió en un apoyo para sus familias. Les enseñaba a responder con oraciones y cantos sagrados y patrióticos ante las amenazas y las agresiones que pudieran recibir. Sostenía el movimiento Solidarnosc (Solidaridad en español) en sus batallas, para garantizar mejores condiciones sociales para la libertad, la justicia y el progreso.

De muchas maneras el régimen comunista intentó amenazarlo y asustarlo. Asesinaron a los hijos y los parientes de las personas más cercanas. Incluso uno de sus colaboradores creía en las amenazas y se convirtió en un espía de los servicios secretos. Pero el padre Popieluszko, no creyó nunca en estas provocaciones. Nunca tuvo sentimientos de odio.

Una de las escenas de la película muestra cuando el padre Popieluszko descubrió que había sido traicionado: llevado por el miedo, uno de sus amigos no aguantó más la opresión y el terror. Entonces el sacerdote pronunció esta frase: “combato el pecado, mas no a sus víctimas”.

Esta capacidad de amar a todos cristianamente, fue lo que le hizo más libre e invencible. Pero el régimen no sabía qué cosa hacer. Buscaron desacreditarlo y acusarlo de conspiración política, pero el padre Popieluszko nunca habló de política.

Así, el 19 de octubre de 1984 cuando regresaba de un servicio pastoral de Bydgosszcz a Gorsk cerca a Torun fue secuestrado por tres funcionarios del ministerio del Interior, fue salvajemente golpeado y torturado.

Aunque se encontraba atado, intentó escapar. Los persecutores le tomaron preso de nuevo y le golpearon de manera aún más violenta. Le ataron entre la boca y las piernas para que no pudiera desatarse sin asfixarse. Le pusieron una roca en los pies y lo echaron al Vístula cuando todavía estaba vivo. Tenía 37 años.

Un mártir

El régimen pensó que había silenciado el más valiente de sus opositores pero, al contrario, esta fue la señal de su final. De allí no sólo Polonia quedó libre, sino que todo el sistema comunista colapsó.
A pesar de las amenazas y de la violencia, más de medio millón de personas estuvieron presentes en el funeral del padre Popieluszko.

Entre jóvenes que desfilaron orantes, estaba el director Rafal Wieczynski quien reveló en Radio Vaticano: “tenía 16 años cuando participé de los funerales del padre Popieluszko, junto a 600.000 personas logré percibir los sentimientos de la gente en ese momento”.

“Se ha convertido en una especie de maestro. Quería que la nueva generación probara las sensaciones de aquellos tiempos, cuando la gente estaba unida, formándose en los valores del Evangelio”, dijo el director.
Desde entonces la tumba del padre Popieluszko, que se encuentra junto a la iglesia de San Stanislao Kostka en Varsovia, es la meta continua de decenas de peregrinaciones de fieles provenientes de Polonia otras diócesis europeas. En estos 26 años, unos 18 millones de peregrinos la han visitado. Allí oró también el papa Juan Pablo II durante su viaje a Polonia en 1987.

En diálogo con ZENIT, el director de esta película dijo que en Polonia “la producción ha sido vista por 1.300.000 personas. Es muy importante el hecho de que se ha visto en las escuelas donde los estudiantes nunca han sabido qué cosa era la dictadura comunista”.

Antes de la proyección que se realizó en Radio Vaticana, Hanna Suchocka, ex primer ministra de Polonia, miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y actual embajadora ante la Santa Sede, explicó que “en la Iglesia no son amenazados hombres y mujeres que han testimoniado a Cristo hasta el fin”. Y dijo que la figura del padre Popieluszko es “excepcional porque es un héroe contemporáneo que ha testimoniado cómo se puede vencer el mal con el bien”.

“El padre Jerzy Popieluszko era, sobre todo, un testimonio de Cristo – subrayó Suchocka, - un sacerdote que vivía y trabajaba por los hombres”.

“Quizás ahora – agregó – cuando nos acercamos a la conclusión del Año Sacerdotal, vale la pena recordar a la figura del padre Popieluszko”, dijo. Y retomó un aspecto más del padre Jerzy afirmando que “era una persona libre interiormente, a pesar de las presiones que se ejercitaban en su contra de parte de las autoridades, de su ambiente y de sus colaboradores”.

“Quizás es esta la libertad que sus asesinos querrían sofocar – agregó –. Pero su sacrificio no fue en vano, Polonia fue liberada y su recuerdo ha permanecido vivo en la memoria y en los polacos”.

En el film aparecen algunos fragmentos del noticiero en blanco y negro, cuando fue divulgada la noticia de su muerte. Aunque nunca se denuncia de manera explícita a la dictadura comunista, la película es uno de los testimonios más fuertes sobre la crueldad y lo inhumano de este régimen.

Así como La lista de Schindler, denuncia el horror del régimen nazista, el film Popieluszko. No se puede asesinar la esperanza, muestra los horrores de los regimenes socialistas.

En ambos casos, gana la humanidad que de frente a los peores horrores de la historia, logra sobrevivir cuando se cree y se confía en Dios.

Por Antonio Gaspari, traduccción del italiano por Carmen Elena Villa

Tomado de Zenit.org


sábado, 22 de mayo de 2010

Cineasta Juan Manuel Cotelo hace documental sobre la vida del P. Pablo Domínguez


Tomado de ACI Prensa

"La Última Cima" es el más reciente documental del cineasta Juan Manuel Cotelo, un filme que conmueve al espectador con la historia de un sacerdote diocesano fallecido hace poco más de un año en un trágico accidente.

"Los expertos me lo han dicho claramente: 'Si hoy crucifico a un sacerdote en público voy a tener éxito y me van a dar importantes premios'. Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí". Con estas palabras, Cotelo introduce el provocador documental sobre la vida del Padre Pablo Domínguez, decano de filosofía en la Facultad de San Dámaso de Madrid, a quien conoció en una conferencia solo doce días antes de su muerte.

El cineasta confesó que no quería hacer el documental sobre Pablo Domínguez, pero a medida que iba conociendo gente tocada por el sacerdote se dio cuenta de que "había una historia que contar".

Según reseña Pablo Ginés en Forum Libertas, Cotelo aparece en su documental haciendo preguntas que interpelan. "No era pederasta, ni mujeriego, ni ladrón, tampoco era misionero en la selva, ni el fundador de una nueva institución de la Iglesia", explica Cotelo y señala que el reto es contar la historia de un cura bueno que impactó en mucha gente, y a cuyo funeral acudieron unas tres mil personas y más de 20 obispos.

El Padre Pablo, experto montañista, tenía la costumbre de llegar a la cima de los principales montes españoles y celebrar Misa ahí. Falleció en febrero de 2009, cuando descendía del Moncayo.

"Me hubiera encantado encontrar algo malo en Pablo, lo habría incluído en el documental, pero es que no lo hay. Su confesor me dijo que, simplemente, era alguien buenísimo, con un alma de niño", agrega Cotelo.

El documental recoge los testimonios de amigos, parientes, alumnos, gente que conoció al sacerdote y fue asistida por él.

Además, presenta entrevistas con el Cardenal Antonio Cañizares, Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, y Mons. Jesús Sanz, Arzobispo de Oviedo.

Según Ginés, "si toda la primera mitad de la película puede ser una herramienta muy útil en cualquier pastoral vocacional; la segunda mitad, que trata de la muerte, ya ha demostrado su eficacia ayudando a gente, creyente o no, que ha afrontado la muerte de un ser cercano".

"En una cultura en que la muerte es un tabú del que no se habla, esta película se acerca a ella con belleza. Es esa belleza, ligada a la verdad, a lo real, a lo vivido... esa belleza que, decía Dostoievsky, salvará al mundo. En definitiva, se trata de una película donde lo cotidiano se convierte en épico. Hay que verla", agrega Ginés.

La película se estrenará el próximo 4 de junio en dos cines de Madrid. Para más información se puede visitar el website del filme http://www.laultimacima.com/.






martes, 6 de abril de 2010

Escritor judío Jon Juaristi: Campaña contra el Papa y la Iglesia solo busca vender

MADRID, 06 Abr. 10 / (ACIprensa)

El poeta, novelista, columnista y ensayista judío Jon Juaristi, publicó el Domingo de Resurrección un artículo en el diario español ABC en el que señala que "no es necesario ser católico" para ver hacia dónde apunta la campaña mediática contra el Papa Benedicto XVI y la Iglesia, que sólo busca vender y sacar a los católicos de la esfera pública.

En su artículo titulado "Justicieros", Juaristi señala que "a riesgo de resultar un pelmazo, vuelvo sobre el tema de mis columnas anteriores, porque la marabunta sigue rugiendo y muchos periodistas y blogueros por libre pretenden ahora que el Papa presente su dimisión. Lo de una hipotética dimisión papal tiene más morbo para este tipo de personal, dicho sea de paso, que los propios actos de pedofilia o efebofilia cometidos por curas, que se van revelando como puro pretexto para acorralar a Benedicto XVI".

"Y es que sólo el Papa y la Iglesia se han tomado en serio este asunto. Explotando el escándalo, la prensa amarilla sólo busca vender, y la progre, sacar a los católicos del espacio público, o al menos, si la campaña no diera para tanto, dejar la reputación del clero por los suelos", prosigue.

Juaristi recuerda luego que "por si no lo he dicho ya suficientes veces, no soy católico, pero ni a mí se me escapa la inmensa talla moral del actual Pontífice en comparación con sus actuales y pululantes detractores, verdadera masa de acoso".

"No es necesario ser católico para ver con claridad hacia dónde conduce esta batida mediática contra la Iglesia, y, aunque admito que la condición de judío ayuda lo suyo a intuirlo, creo que basta con entender que el justicierismo supone siempre una corrupción del recto sentido de la justicia. Éste se ha eclipsado desde que Benedicto XVI hizo pública su carta a los católicos irlandeses".

Desde ese momento, denuncia Juaristi, "el blanco de los ataques ya no lo constituyen los curas pederastas y los obispos encubridores, sino el Papa, contra el que se ha movilizado la progresía justiciera, tomando la carta en cuestión como un síntoma de debilidad, cuando ha sido, a todas luces, una demostración de fuerza moral que deja en evidencia la incapacidad flagrante del progresismo para llevar a cabo una crítica análoga de sus propias iniquidades".

"Como en este caso no parece que vaya a funcionar el principio de que, herido el pastor, se dispersarán las ovejas, es previsible que la campaña arrecie durante algún tiempo y que la escena se llene –ya está pasando– de espontáneos que nos cuenten lo que sufrieron con el cura pedófilo que les correspondió", continúa.

Finalmente el columnista judío señala que esta manera de proceder "es el correlato obligado del justicierismo: la socialización de la condición de víctima, la cultura de la queja. Pero a esto ya nos tienen acostumbrados. ¿Qué progre no tiene un abuelo fusilado por Franco, enterrado en barranco ignoto o en cuneta polvorienta? Lo malo es que, como pasa siempre, la moneda falsa expulsa la buena del mercado y el quejica justiciero acabará por apantallar el dolor de las verdaderas víctimas".

Ver artículo publicado en ABC

domingo, 7 de marzo de 2010

Germán García Velutini, tras un año de secuestro


Germán García Velutini, empresario venezolano y miembro de la Junta Directiva de Fe y Alegría, fue secuestrado en Caracas por un grupo comando el 25 de febrero de 2009. Fue liberado a principios de febrero de 2010, a pocos días de cumplirse un año de ese hecho, tras el pago de una fuerte suma de dinero por parte de su familia. A continuación las palabras que Germán dirigió en la misa de acción de gracias que celebrara la familia Fe y Alegría el 25 de febrero de 2010, exactamente a un año del secuestro:

«Al analizar que estaba secuestrado, lo primero que se me ocurrió fue dar gracias a Dios por haberme dado 54 años de vida feliz, con una familia excepcional y que, quizás, era el momento de tiempos difíciles y de sufrimiento. Que ese sufrimiento debía ofrecerlo a Dios en mi corazón y por muchas personas que, en ese instante, transitaban por situaciones más difíciles que la mía.

Pedí a nuestro Señor que me diera la fe y la fortaleza necesaria para afrontar esta nueva circunstancia de mi vida y para que también, a toda mi familia, en especial a mis hijos e hijas, les diera esa fe y fortaleza que iban a necesitar. Pedí a mis captores que me dieran una Biblia, a lo que accedieron, y a los pocos días me la entregaron.

Comencé a leer, empezando por los Evangelios, las cartas de los apóstoles, el Antiguo Testamento, y así de marzo a agosto la Palabra de Dios fue mi compañía durante muchas horas al día. Y descubrí que hablamos a Dios cuando rezamos y que oímos a Dios, que nuestro Señor nos habla, cuando aceptamos SU inspiración, cuando dejamos guiarnos por EL, cuando leemos sus palabras. Más de una vez, asaltado por una duda o por un interrogante, y mientras pensaba, me sucedía que al día siguiente o algunos días después recibía respuesta; un pensamiento, una lectura. Así conseguía una paz que me es imposible explicar, paz que sólo se siente internamente. Y en esos momentos, una inmensa felicidad de estar con Nuestro Señor se hacía presente.

Les cito un par de ejemplos:

(1) Al comienzo del cautiverio estaba sumamente deprimido por considerarme una “mercancía”. Analicé lo humillante de un canje Persona vs. Dinero. Me preguntaba: ¿Por qué me ocurrió esto a mí, qué sentido tenía este encierro? La respuesta de Papa Dios no hizo esperar: Los secuestradores me enseñaron la noticia de la rueda de prensa de Fe y Alegría. Y me dije: Allá afuera hay gente esperando a que regrese. Tengo que sobrevivir.

En una de las cartas de San Pablo leí ese mismo día: Dios coloca a cada miembro de la iglesia en el sitio que le corresponde. Y me dije: mi sitio es ahora y aquí, rezando por mi prójimo. Desde ese momento mi vida adquirió un sentido positivo: que, aunque solo y sin hablar con nadie, podía hacer algo útil por los demás. Supe que mi oración llegaba a las personas de afuera, de ustedes, me mantenía con fuerzas.

(2) Otro momento fue a finales de agosto. Por alguna razón, me quitaron todas las lecturas, la colchoneta que tenía, y me redujeron las comidas. Pasé un par de días, muy largos, buscando cómo podía sacarle provecho a esa situación. Le pedí a Dios su ayuda. De nuevo su respuesta: Se me ocurrió, como había leído y releído tantas veces la Palabra de Dios, volverla a leer en mi mente. Pese a mi mala memoria, no sólo leí sino que analicé la razón de ser y el porqué de pasajes que recordaba, les busqué aplicación para mi vida. Nuestro Señor me dio la memoria, me dio SU COMPAÑÍA y la compañía de Nuestra Madre Querida, la Virgen , para acompañarme día a día.

Me llenó la certeza que mi vida solitaria, sin mediar palabra con nadie, tenía un sentido. Que lo importante en la vida es servir a nuestro prójimo, y que nuestra oración llega a los demás. Que sí hay una comunicación espiritual con Dios y con todos ustedes, y que esa oración es una forma de servir a los demás.

En diciembre me volvieron a dar la Biblia y, además, me regalaron una estampa de San Miguel Arcángel. Este hecho me convenció que los secuestradores también son hijos de Dios y que no nos corresponde a nosotros juzgarlos. Que, para evitar situaciones similares a ésta y transformar a las personas, el camino no es la represión ni la venganza. Que el camino es la enseñanza de la Fe y el Evangelio a niños y jóvenes. Es aceptar a Dios en nuestros corazones y llevarlo al corazón de nuestros niños y jóvenes. Es pedir a Dios que nos cuide y bendiga para que estemos completamente unidos entre nosotros y con Jesucristo, y así demostrar que a través de una Fe y Alegría podemos construir un mundo mejor.»

lunes, 14 de diciembre de 2009

Amparo Medina: Dejó cargo abortista en la ONU para ser activista pro-vida



ASUNCIÓN, 09 Dic. 09 (Tomado de ACIprensa).- La ecuatoriana Amparo Medina sorprendió a la prensa local al revelar la sorprendente historia de su vida. Ella era funcionaria del Fondo de Población de la ONU (UNFPA) y desde su cargo promovía el aborto como "derecho" de la mujer. Sin embargo, ahora dedica su vida a defender la vida y a proclamar que con el aborto la mujer siempre pierde.

En una entrevista concedida al diario paraguayo Última Hora, Medina relató cómo llegó a ser la presidenta de la Red Pro Vida de Ecuador y trabajar contra del aborto y de leyes de salud sexual y reproductiva que promueven los gobiernos en los países de América Latina para introducir esta práctica.

Medina contó que su cambio radical pasó por etapas. Desde su trabajo en la UNFPA constató que los métodos difundidos por la ONU para combatir problemas como el SIDA no daban resultado.

"De las 49 millones de personas oficialmente enfermas de SIDA, más de la mitad afirmaba haber usado correctamente preservativo. Cuando ves esa realidad y sigues entregando preservativo a los jóvenes y se siguen enfermando te preguntas: '¿Cuántas víctimas voy a tener bajo mi conciencia?' Eres atea pero tienes conciencia humana", sostiene.

Luego, enfrentó "directamente al aborto a través de una amiga mía muy querida que experimenta esa realidad y se derrumba totalmente, terminando con un síndrome postaborto muy fuerte. El tercer momento, me veo enfrentada directamente a una experiencia de Dios, a pesar de ser atea".

Medina aseguró que "en la militancia del aborto solo vi muerte, jamás vi una mujer feliz entrar o salir de una clínica de esas. Yo pedía a las mujeres que aborten porque les decía que era su derecho. Para abortar existen miles de pretextos, la pobreza, tu felicidad, que ya tienes muchos hijos, que eres joven".

"Ninguna mujer que ha abortado sale con un título o con un cheque para solucionar sus problemas. Ninguna, después de abortar, puede encontrar un hombre o la felicidad en la puerta del abortuario. Lo único que puede causar el aborto es empeorar tu situación. Lo más cruel que uno puede decir es que matando a su hijo la mujer puede solucionar sus problemas. Eso es mentira", sostuvo.

También afirmó que "hay mujeres, de 40 o 50 años que han abortado y hoy gritan al cielo un hijo. Tienen llenas sus paredes de títulos pero no pueden tener niños. Tenemos un batallón de voluntarios en toda América Latina, en las puertas de un abortuario informando y prestando ayuda a las mujeres. El resultado es que más 200 mil niños, en estos ocho años de trabajo, han sido salvados del aborto. Solamente en Ecuador, en estos últimos años hemos salvado a dos mil niños, solamente estando en las puertas y dándoles una mano".

Según la activista, las organizaciones que buscan imponer el aborto en América Latina impulsan "el control natal. Les permite el manejo de recursos en América Latina, tanto del agua cómo el oxígeno. Lo segundo, es que una población con chicos que viven la sexualidad como si fueran animalitos, que no tienen control sobre su carácter, es una población fácil de manipular. El tercer punto, el más importante, es el avance del 'million sex' (los millones del sexo). Es una empresa gigantesca".

"Al vender sexo te venden pornografía, prostitución, anticoncepción, aborto, y hasta bebés abortados, inclusive por Internet, para sacarles el colágeno con los que elaboran cremas y champú; también para hacer investigaciones en farmacéuticas. Varios médicos se vuelven millonarios vendiendo y haciendo abortos", denunció Medina.

"El aborto más barato cuesta 60 dólares. En Estados Unidos se realizan más de 1 millón de abortos al año y cuestan 300 dólares cada uno. La pastilla de emergencia la compras a 25 centavos de dólar y la vendes a ocho dólares. Los dispositivos intrauterinos (DIU) los puedes encontrar a dos o tres dólares y te los ponen por 25 a 30 dólares. La International Planned Parenthood Federation (IPPF), la que más vende anticoncepción y aborto en América Latina, en el 2007 ganó 77 millones dólares", explicó.

Para Medina, los gobiernos "deben generar propuestas que mejoren la calidad educativa de nuestros países. El nivel educativo está en un promedio de 3 o 4 sobre diez. Las matemáticas y la lectoescritura no están bien impartidas. Entonces, si nuestros niños no aprenden a leer ni a escribir correctamente sería una ignorancia pedir que los mismos maestros, que ni siquiera están bien instruidos, enseñen a los chicos a usar anticonceptivos, que lo único que van a hacer es matarlos".

Además, urgen políticas de salud, "donde se creen más maternidades y espacios donde los chicos sepan lo que son las enfermedades de transmisión sexual. Que se diga la verdad, que se les diga que existen 55 tipos de enfermedades de transmisión sexual en el ambiente. Que las enfermedades de transmisión sexual no tienen que ver con el uso de preservativo solamente, porque hay enfermedades que se transmiten piel a piel, como el virus del papiloma humano que causa cáncer de útero".

"Que la clamidia es una enfermedad incurable que te deja estéril para toda tu vida. Eso es lo que le tienen que decir y no: 'Ten sexo libremente'. Finalmente, lo más importante dentro de las políticas es apoyar a las familias, es decir, que las familias grandes puedan tener, por ejemplo, rescisión de impuestos, sistemas accesibles de compras de casas, o sea, apoyarlas", concluyó.

Testimonio de una religiosa de clausura

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Abby Johnson - Directora de una clínica abortista se convierte


Una campaña en EEUU reivindica 542 vidas salvadas y 8 abortistas arrepentidos

(Tomado de ZENIT.org).- BRYAN, 3 de noviembre de 2009. Abby Johnson, exdirectora de un centro de Planned Parenthood en Estados Unidos, abandonó esta organización abortista tras ver el aborto de un niño, y ahora trabaja con aquellos que rezaban por su conversión.

Johnson, de 29 años, trabajó para Planned Parenthood durante ocho años hasta que vio, a través de una transmisión por ultrasonidos, un feto “estrujado” al ser aspirado del vientre de su madre el pasado mes de septiembre.

El 6 de octubre, dejó su trabajo como directora del centro de Bryan (Texas). Y fue a la Coalition for Life (Coalición por la Vida), un grupo provida que en ese momento estaba participando en diversas ciudades de los Estados Unidos en la campaña “40 Días por la Vida”.

David Bereit, el director nacional de “40 Días por la Vida”, explicó a ZENIT que en la última campaña, que acabó este domingo, otros siete trabajadores de clínicas abortistas abandonaron su profesión, y además se salvaron 542 vidas.

Y “esos son sólo los casos que nosotros conocemos”, añadió, resumiendo los resultados inmediatos de la campaña que ha unido a 212 ciudades de 25 estados, a 5 provincias de Canadá y a Dinamarca.

El programa actual de los “40 Días” comenzó en la clínica de Bryan en el año 2004 como una iniciativa basada en la oración y el ayuno.

Los colaboradores provida se han concentrado frente a este centro de la organización Planned Parenthood durante seis campañas hasta la fecha, celebrando una oración de un día entero por los que se plantean y defienden el aborto.

Bereit afirmó: “Desde la primera campaña en 2004, hemos rezado por Abby -y por todos los que trabajan en el aborto- para que ella pudiera llegar a ver lo que en realidad es el aborto, y abandonara este negocio de la muerte”.

“En este caso, esas oraciones han sido respondidas -continuó-. Estamos muy orgullosos de la valentía de Abby al dejar la industria del aborto y anunciar públicamente las razones por las que la dejaba”.

También destacó que la historia de su conversión “demuestra la importancia de una presencia orante constante y pacífica frente a las instalaciones del aborto”.

Punto de ruptura


Johnson, que ahora está apareciendo en programas de radio y televisión de todo el país, explicó que experimentó un “cambio de corazón respecto a esta cuestión”, informó “40 Días por la Vida”.

Ella explicó: “En los últimos meses, había visto un cambio en las motivaciones del impacto financiero de los abortos y realmente alcancé mi punto de ruptura tras presenciar un tipo concreto de aborto a través de ultrasonidos”.

“Yo sólo pensé: No puedo hacer esto nunca más; y fue como un flash que me golpeó y pensé: esto es todo”, dijo a KBTX.com.

Johnson, episcopaliana, describió este momento como una “conversión definitiva” de corazón, una “conversión espiritual”.

También explicó que, a pesar de que inicialmente se había involucrado con Planned Parenthood porque quería ayudar a las mujeres, había estado dudando porque el centro estaba cambiando su modelo de negocio.

“El dinero no estaba en la prevención”, afirmó, “el dinero estaba en el aborto”.

Johnson señaló a FoxNews.com que actualmente ella estaba recibiendo instrucciones de sus jefes regionales para incrementar el número de abortos realizados, para aumentar los beneficios.

“Cada reunión que teníamos era “No tenemos suficiente dinero, no tenemos suficiente dinero, tenemos que mantener esos abortos que vienen” -explicó-. Es un negocio muy lucrativo y por eso quieren incrementar los números”.

A pesar de que el antiguo puesto de trabajo de Johnson sólo practicaba abortos dos días al mes, cada día estaba allí el doctor, y podía hacer más de 40.

Ahora, Johnson está ayudando a mujeres, pero desde el otro lado. Ella empezó rezando con voluntarios, en el exterior de Planned Parenthood, por aquellos que antes eran sus compañeros.

El poder de la oración

El director de Coalition for Life, Shawn Carney, afirmó: “Esto está siendo realmente un testimonio del poder de la oración y de la valentía de Abby para dejar un trabajo que ella sentía que no podía mantener con buena conciencia”.

“Ha sido una alegría para todos nuestros voluntarios que han rezado fuera de la clínica por la conversión de los trabajadores de la clínica, ser testigos de que las conversiones realmente suceden”.

A pesar de que Johnson todavía no ha encontrado otro trabajo, ha estado colaborando estrechamente con Carney y con otros miembros de la coalición.

Bereit explicó a ZENIT: “La gente provida está acogiendo a estos antiguos trabajadores del aborto con amor y con los brazos abiertos”.

Y añadió que la web de su organización ha publicado en sus blogs centenares de comentarios de personas de todo el mundo que están expresando su apoyo a Abby.

Bereit destacó que esta conversión tendrá resultados de largo alcance, “realmente alentará a otras ciudades a llevar a cabo múltiples campañas “40 Días por la Vida”, y presencias orantes regulares”, incluso cuando el programa no esté en marcha.

Y continuó: “Nos hemos comprometido a presionar hasta el día en que ninguna mujer llore y ningún niño muera”.

También explicó a ZENIT que se han planificado dos nuevas campañas para el 2010, una durante la Cuaresma, que empezará el 17 de febrero, y otra en otoño, del 22 de septiembre al 31 de octubre.

“Además -añadió Bereit-, “40 Días por la Vida” está desarrollando activamente herramientas y recursos para formar, capacitar y dar autoridad a los provida locales para ampliar y expandir el impacto de sus esfuerzos”.

domingo, 25 de octubre de 2009

Entrevista a Tim Guénard, autor de "Más fuerte que el odio"

Cuando tenía tres años su madre le abandonó atado a un poste de electricidad. A los cinco años su padre le dio una paliza que le retuvo en un hospital hasta los siete años. El resto de su infancia la pasó de una casa de acogida a otra, hasta que, ya en la adolescencia y tras varias estancias en la cárcel para menores, vivió la ley de la calle para subsistir. Con esa vida, lo único que le animaba a seguir era el deseo de matar a su padre. Pero el “Big Boss” –como llama a Dios– y el encuentro con personas clave hicieron que su camino diese un giro de 180 grados hacia el perdón y el amor.

Tim GUÉNARD fue un niño rechazado y maltratado por las personas que más le importaban: sus padres. Como su familia no quiso hacerse cargo de él, entró en un orfanato a los siete años donde tampoco nadie lo quiso adoptar. Sufrió el maltrato y el desprecio de las personas encargadas de su cuidado y acabó en un hospital psiquiátrico por un error administrativo. De allí fue a parar a un reformatorio, donde aprendió a pelear y a odiar al mundo entero… Sólo las ganas de matar a su padre le mantuvieron en pie, convertido ya en todo un delincuente de 12 años.

El círculo vicioso siguió su curso con más huidas, maltratos físicos, vivencias en la calle, una violación y las mafias de la prostitución. Pero a los 16 años, una jueza –“la señora jueza”– fue la primera persona que realmente se ocupó de él; le consiguió un trabajo como aprendiz de escultor de gárgolas y, con esta profesión, Tim comenzó a ser alguien.

Tras cumplir la mayoría de edad, el encuentro con otras personas clave le llevaron por un camino de renovación, de perdón y superación de aquella dramática espiral que asoló toda su vida.

Apoyado en el “Big Boss”, Tim es hoy un hombre de casi 50 años, que vive en el sudeste de Francia, cerca de Lourdes, y que está felizmente casado con Martine, con quien tiene cuatro hijos. Un hombre que acoge en su propia casa a personas con problemas, a las que orienta y da ánimos para que encuentren nuevos motivos para vivir, ofreciéndoles un techo y una mano amiga. Un hombre que no olvida la promesa que se hizo en su ¬adolescencia: acoger a otros con las mismas necesidades que él sufrió.

Pero la misión de Tim no sólo se desarrolla en Francia, el culmen de su renovación interior fue escribir un libro autobiográfico (Más fuerte que el odio. Gedisa, 2003), donde desgrana con sencillez y sinceridad la historia de su vida. A partir de entonces, acude a donde le llaman para narrar su experiencia, demostrándole al mundo que “el hombre es libre de alterar su destino”.

Cuando piensa en su infancia, ¿cuál es su peor recuerdo?

El peor es haber estado tres años en la cama de un hospital por culpa de los golpes que me dio mi papá. Cuando bebía, no sabía lo que hacía y me pegaba sin darse cuenta. Lo que más me dolió es que durante ese tiempo de convalecencia, nunca tuve una visita.

Un día en el hospital, vio que a su compañero de habitación se le cayó el envoltorio de uno de los regalos que recibió. Usted cogió ese papel y lo escondió. Cuenta en su libro que, a pesar de su situación, este simple papel le ayudó a salir adelante...

Sí, eso fue lo que me ayudó. El papel tenía el dibujo de un tren con vagones llenos de juguetes y un oso de peluche que movía su brazo. Lo escondí en los baños del final del pasillo y todos los días me arrastraba hasta allá (no podía andar) para ver mi papel a escondidas; me daba la impresión de que el osito me decía “¡Hola Tim!” y que me daba las buenas noches al final del día. Para mí era la única visita (esto demuestra que lo que desechan los demás puede ser importante para otros). Ese papel me dio un poco de calor y suscitó en mí el deseo de volver a caminar. Gracias a ese esfuerzo para ver mi papel de regalo, aprendí a andar nuevamente.

¿Qué se necesita para superar una situación como la que describe?

Siempre es necesaria la motivación. Yo soñaba que habían metido a mi papá en una lavadora y que llegaba todo nuevo. ¡Tenía tantas ganas de un beso!, o de una mirada, un gesto; pero tristemente nunca llegó... Un día ya no tuve ganas de eso, tuve ganas de vivir para matarlo; y el odio me dio fuerza.

Sin embargo, insiste en que el odio y la violencia no son genéticos, ¿cómo romper ese círculo vicioso?

Si una persona no sale de su entorno, no se da cuenta de cómo es en realidad y, por desgracia, reproduce esas actitudes inconscientemente. Cuando ves a personas que quieren y son queridas eso te ayuda a no reproducir malas conductas. Para los que no tienen cariño, ver a gente con amor es como mirar ese escaparate donde no se puede comprar. Sin embargo, puedes decir: “pues yo algún día viviré de otro modo”. Yo no he reproducido la violencia simplemente porque encontré a gente que me hizo desear cosas más positivas.

¿Qué le permitió olvidar y perdonar?

Ha sido un camino imprevisto en el que encontré a gente que dice en voz alta lo que tú piensas en bajito. Esos que van unos pasos por delante de ti, que han tenido una vida difícil y que ahora tienen una vida muy bella. Me preguntaba por qué y pensaba que yo también tendría una vida así en el futuro. Esa gente te da ambiciones, incluso sin que tú lo sepas. Por eso la mejor manera de ir en contra del destino es ir al encuentro de los demás; porque te dan ilusiones y te enseñan que la vida tiene otro paisaje.

Usted acoge en su familia a jóvenes con problemas, ¿qué les ofrece a diferencia del DASS (el servicio del Estado para niños abandonados)?

Es muy importante que esos jóvenes vean que la vida no es una fantasía, que hay otro modo de existir, que cuando uno comete un error puede pedir perdón e intentar no volver a hacerlo. Para que ellos se convenzan, lo tienen que ver en la práctica. Nosotros acogemos a los jóvenes y delante de ellos vivimos como una familia normal, por eso no es difícil para ellos imitarnos. Si fuéramos gente “perfecta” sería difícil imitarnos, pero justamente los roces que tenemos en la familia nos dan la oportunidad de crecer. Por eso, los jóvenes piensan: ¿y si yo también fuera capaz de mejorar?

¿Qué les diría a los jóvenes para animarlos a mirar más alto?

A los que tienen la suerte de tener una familia, les diría que es importante respetarla, honrarla y aceptarla; que ni aquellas personas a las que más queremos son perfectas. Muchas veces pregunto a la gente: “¿les has dicho a tus padres o a tus hijos que los quieres?”. Y la gente me dice: “ya lo saben”. Para criticar y decir lo malo, la gente no pone medida; sin embargo, cuando toca decir “te quiero” o “estoy orgulloso de ti” muchos se callan. Se anima a los futbolistas o a los ciclistas, pero es necesario que nos animemos entre nosotros. No es necesario ser un famoso para que alguien te anime. Y cuando los jóvenes ven eso, se producen cambios extraordinarios.

¿Qué influencia ha tenido su esposa sobre usted?

Mi mujer viene de un entorno completamente distinto, en el que no había problemas ni confusiones. Ella es diferente: es sencilla y vive sin complicaciones mentales. Conocía cosas que yo desconocía, tenía valores que me atraían... a veces los extremos se atraen. Y, ante todo, tuvo una mirada bella sobre mí porque si algunas veces soy guay, otras soy muy tonto. Cuando hablábamos yo le decía: “confía en ¬mí y ya verás. Cambiaré”. Algunas cosas las cambiaba fácilmente pero en otras tenía que ponerme tres o cuatro veces. Ella ha tenido la paciencia y la delicadeza de creer en mí, incluso cuando yo dudaba de mí mismo.

¿Y sus hijos?

Los hijos son un regalo hermoso. Hay espejos para mirarse, peinarse y vestirse, pero el espejo para cambiar tu vida está en aquellos que más quieres. Porque uno solo no puede verse a sí mismo. No es suficiente con decirte que vas a cambiar. Los niños exigen que no te des a medias. Ser adulto es fácil, pero para ser una gran persona, se necesita a los niños.

Mis hijos me decían que no hubieran querido tener otro papá y eso me hacía sentir muy orgulloso. Me decían: “papá, has cambiado mucho, eso está muy bien, ya no te peleas”. Yo les digo a mis hijos: “si papá hace algo bien, decírselo; y si hace algo mal, también”. Mi reto es mejorar cada día.

Ha tenido momentos duros pero también luces en la oscuridad: encuentros hermosos como, por ejemplo, con la Madre Teresa de Calcuta en Roma...

Pues yo no lo hice a propósito, no sabía ni quién era. Para mí era una anciana. Eso es otro ejemplo de lo que ha pasado en mi vida: tener encuentros que si los hubiera buscado nunca los habría vivido. Para mí son caricias del “Big Boss”; la vida no sólo te trata mal, eso únicamente pasa en las malas películas. En la vida real, cuando se escucha a la gente que se ha levantado después de vivir situaciones difíciles, uno se da cuenta de que nadie se levanta solo. Yo mismo he tenido personas en mi camino: el indigente que me enseñó a leer, papá Gaby (su padre adoptivo de los servicios sociales del Estado), la buena jueza y el padre Thomas. Todos son como regalos. El regalo más bonito en la vida son las personas que uno ha querido y quiere; y se necesita la vida entera para conocerlas.

Cuando expone su testimonio de vida, ¿cree que ayuda a las personas que tienen problemas?

Yo nunca pido dar ninguna charla pero hay gente que me invita. Recibo muchos correos de personas que han cambiado su vida porque se dicen: “si Tim lo ha conseguido, yo también puedo”. Mucha gente afirma que mi testimonio le ha dado sentido a su vida. Algunos han dejado de beber o de ser violentos y vienen a darme las gracias. Pero yo no he hecho nada. Por ejemplo, la gente lee mi libro y piensa: “Tim no es mejor que yo, así que igual yo también puedo cambiar”.

Por desgracia, se necesita tiempo para que los demás se den cuenta de las cosas, por eso la gente no tiene que desesperarse a la hora de hacer el bien. El campesino, cuando siembra, no va al día siguiente a su campo a echarle la bronca a la tierra y a pedirle que se dé prisa en dar frutos. El amor que se da en este mundo es similar: no es para gente que tiene prisa.


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